En defensa de la tristeza

15 abril, 2014 1 comentario

Reivindico el derecho a estar triste. Sin más. Es de justicia poder guardar la dicha en un baúl un día o dos, padecer esa sensación de pesadez y apatía que caracteriza la tristeza, que sólo podemos combatir con la responsabilidad y la profesionalidad. Y a veces, ni siquiera, porque no te apetece ser ni responsable ni profesional, sino dejarte llevar y abrazar la nada, la desgana.

Reivindico el derecho a estar triste a pesar de tener un trabajo, un sueldo digno, una vivienda decente, coche, una estantería llena de libros, la nevera repleta, varias botellas de vino, una salud aceptable y haberle ganado el derbi al eterno rival mediante un mangazo arbitral.

Reivindico el derecho a estar triste y a elaborar un relatorio de miserias y decepciones recientes y añejas, a recopilar nuestros fracasos, a enfrentarnos a la realidad que nuestra memoria a corto plazo desecha y almacena en el fondo del armario para que podamos ignorarla cuando día a día elegimos qué ropa ponernos.

Revindico el derecho a estar triste y consolarnos con las sinfonías de Nielsen, las cantatas de Rosenmüller o el concierto para violín nº1 de Bartok. Aceptamos Mahler como sustituto.

Reivindico el derecho a estar triste y dejar pasar el tiempo, con una copa en la mano, mirando por la ventana al infinito y paladeando la tristeza como otra de las emociones que demuestra que estamos vivos.

Reivindico el derecho a estar triste, a clavarnos en nuestra propia cruz, enterrarnos en lo más profundo… y resucitar al tercer día. O al quinto. O al enésimo. Es nuestro derecho. No sonreír es también una gracia divina.

Categorías:Día a día

La grande bellezza

Huyo del cine últimamente. Me aburre. Me hastía. Me deja frío. No me emociona, no me interesa, no me conmueve. Por eso, cuando me acerco a alguna película debe ser no ya con precauciones, sino con algunas certezas garantizadas por contrato. Un seguro de vida contra el desencanto, el común denominador de las artes en estos tiempos que corren. No pocos conocidos y amigos me habían aconsejado acercarme a la última película de Paolo Sorrentino, “La grande bellezza”, en la que encontraría una revelación de mi propia existencia dentro de treinta años, como si Jep Gambardella y su vida disoluta, hedonista y vacía fueran lo que me espera en el futuro. Él es sólo un espectador de un mundo a su alrededor que se desmorona, una metáfora más profunda de lo que parece de la ciudad de Roma y, por extensión, del resto de Italia. La banalidad de la intelectualidad, la superficialidad de la cultura, la pobreza de las ideologías, la sacralización del amor y la desacralización del sexo… Y por encima de todo, la exigencia vital de vivir, de sentir, de experimentar, de justificar nuestro tránsito por este trozo de planeta.

Puede que la película consiga, precisamente, todo lo contrario de lo que busca. Puede que haya quien la considere pretenciosa y tan superficial como aquello que pretende denunciar. En ese caso, siempre queda la opción de quitarle el sonido y limitarse a contemplar la infinita belleza de Roma, una ciudad en la que yo nunca viviría. No podría.

Categorías:Día a día, Pelis

Amargura

Un año más, y ya van demasiados, no podré estar el Jueves Santo en mi barrio, con mi gente, acompañando al Angelito, al Caído y a la Amargura, en su estación de penitencia desde la Villa hasta la Ribera, para que Ayamonte vea el buen hacer de la hermandad del Salvador. Que no esté allí no significa que no los tenga presentes en estos días de Pasión. La mejor de las fortunas para las procesiones.

Categorías:Día a día

Contemplar

No me apetece últimamente casi nada. Me encuentro perezoso incluso para coger el avión y buscar esas inyecciones de felicidad que encuentro cuando se alza un telón. Pero tengo una certeza. En lo que sí consumiría el tiempo es en sentarme en la Riva degli Schiavoni y contemplar este paisaje. Horas, horas y horas… Me recordaría que para disfrutar de la belleza es necesario estar vivo. A veces nos lo tienen que recordar, señora.

20140410-133706.jpg

Categorías:Sin categoría

Dieta vasca

Chuletón del bueno. Resucita muertos, cura enfermedades crónicas y rejuvenece el cutis.

20140407-101734.jpg

Categorías:Sin categoría

Dieta asturiana

31 marzo, 2014 6 comentarios

Cachopo. Ración para uno.

20140331-182716.jpg

Categorías:Sin categoría

E ti vengo a cercare

E ti vengo a cercare
anche solo per vederti o parlare
perché ho bisogno della tua presenza
per capire meglio la mia essenza.
Questo sentimento popolare
nasce da meccaniche divine
un rapimento mistico e sensuale
mi imprigiona a te.
Dovrei cambiare l’oggetto dei miei desideri
non accontentarmi di piccole gioie quotidiane
fare come un eremita
che rinuncia a sé.
E ti vengo a cercare
con la scusa di doverti parlare
perché mi piace ciò che pensi e che dici
perché in te vedo le mie radici.
Questo secolo oramai alla fine
saturo di parassiti senza dignità
mi spinge solo ad essere migliore
con più volontà.
Emanciparmi dall’incubo delle passioni
cercare l’Uno al di sopra del Bene e del Male
essere un’immagine divina
di questa realtà.
E ti vengo a cercare
perché sto bene con te
perché ho bisogno della tua presenza

Categorías:Música
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.