Tontos infinitos

Debe ser cosa del analfabetismo cultural, sospecho. En las últimas semanas, han proliferado las imágenes de mocetones y mocetonas vinculados a un determinado partido político en actitud sonriente junto a banderas y símbolos franquistas. Que es la forma hispánica de denominar al fascismo, por mucho que el dictador ferrolano no supiera en qué consistía eso. Ya lo dejaba bien claro en una de las anécdotas que le han sobrevivido: “haga como yo y no se meta en política”, decía.

Yo no entiendo cómo se puede sonreir junto a un símbolo de un régimen totalitario en el que no existían las más mínimas libertados civiles. Es que no me cabe en la cabeza. Por tanto, la única alternativa es que sean tontos, y que además se multipliquen como las esporas. Tan tonto como el razonamiento que generaliza la actitud de estos indivuduos al resto de militantes de ese partido en concreto. Es presuponer que en España hay demasiados tontos. Estadísticamente, es imposible.

Tampoco entiendo a quienes consideran gracioso lucir hoz y martillo, o defienden la “lucha obrera” mediante los mecanismos de coacción que sean necesarios para lograr los fines deseados. Porque en China, país que mantiene las herramientas en amarillo sobre fondo rojo, hay la misma ausencia de libertados que en la España franquista. Pero al lado de la extinta Rusia comunista, bien es cierto que China es un vergel de libertades.

Todo esto me lleva a creer que, con independencia del fondo, hay tontos que se dejan arrastrar por mitomanías falsas, mentirosas, vacías de realidad. Y alrededor de iconos o elementos representativos de regímenes censurables, construyen relatos alternativos que dulcifican lo que en verdad pasó. Se ha cubierto de gloria un político que situó a la II República como la causante de la Guerra Civil. Y se quedó tan ancho. Sólo la derecha sabe ser tan torpe. Y tan ignorante.

Y en esta senda de reconstrucción de la historia, acabaremos creyendo que el conflicto fratricida en España comenzó no en 1936 sino años antes en Asturias, que Franco igual no era tan malo, que los judíos no fueron exterminados por los nazis sino trasladados por los extraterrestres a otro planeta, que los indios nativos cambiaron a los colonos las praderas de Wyoming por un par de casinos en Nevada, que los soviéticos eran gente de paz que llevaron a Rusia a altas cotas de riqueza y desarrollo económico, que Pol Pot era un patriota, Pinochet bajista de un grupo de samba y que en los barcos de esclavos entraban las familias enteras de negros porque querían conocer América. Los grilletes debían ser los abalorios de la época.

Demasiado tonto suelto, señora.

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