Detalles

A veces, en los detalles está el sentido de las cosas. Titular de hoy mismo en un diario: “Denuncian la desaparición de una mujer en Santiago cuando iba a pagar la cuota del gimnasio”. No es una desaparición cualquiera, porque la susodicha no es una morosa impenitente, sino que tenía una clara vocación de saldar sus deudas. Lo interpretamos así porque el periodista (la información va sin firmar) destaca eso en la cabecera, y por tanto, debe tener una relevancia específica. Porque podría decir a secas que desapareció cuando iba al gimnasio. Quizás consideró oportuno aclarar que no iba a practicar ejercicio, sino a abonar la cuota. ¿De qué manera condiciona eso la percepción que tengamos de la noticia? El matiz era necesario. Ya verá, señora. Si usté dice que va al estanco, inevitablemente va a comprar tabaco o algún elemento complementario para fumar. Pero un gimnasio abre un abanico de oportunidades. Y aquí el periodista acierta a señalarlas.

Debajo de esta noticia, otra de pelaje similar. “Un Seat 600 arrolla a cinco personas que participaban en una procesión en Salvaterra”. Lo importante, coincidirá conmigo usté, señora, no es el atropello, sino el modelo del vehículo. No le damos la trascendencia que tiene, pero está ahí, delante de nuestras narices. Porque si hubiera sido un todoterreno, en vez de cinco estaríamos hablando de una docena de afectados. Piense que ese titular da también para que una familia, mientras desayuna con el periódico encima de la mesa, pueda exclamar “¡vaya, todavía hay 600 por el mundo!”. El detalle da pie a la conversación. Es en estas pequeñas cosas en las que el periodismo es útil para la sociedad. Otra relevante es que ese mismo periódico, esta misma noche, vale para envolver plátanos y ponerlos en la parte de abajo del frigorífico.

2 comments

  1. No infravalore la fuerza de un Seat 600. En mi casa hubo dos. Y con el segundo, tumbé el muro de mi casa. Ni le cuento cómo quedó el muro, pero le aclaró que al vehículo apenas se le rompió un faro y le saltó algo de pintura. Por mi parte, sangré por la nariz durante seis meses.

  2. ¿Lo ve? Usté también abunda en el detalle, en la minucia que hace diferente esa noticia de cualquier otro atropello. Ahora sabemos que el 600 no sólo es una pieza de museo de coleccionista, sino que también es un peligroso instrumento para la liquidación de personas.

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