Puntos

Nuestro tiempo es finito. Salvo que te llamos Warren Buffett y estés podrido de millones de dólares, porque entonces las horas que no dedicas a trabajar las puedes dedicar a hacer lo que te plazca. Aunque bien pensado, cuando tienes 82 años tu tiempo también es finito. Yo venía a hablar del tiempo físico, no del climático. Y aplicado a la vertiente literaria. ¿En qué momento decides que un libro no te interesa? ¿Hasta qué punto aguardas para rehusar la aplicación de medidas cautelares que lo encarcelen en la estantería de los perdidos? Ya sabe de mi trauma adolescente por el cual tengo que acabar las cosas que empiezo, a riesgo de que su incumplimiento haga que retumbe la voz de mi padre en mi cabeza. Pero con Wilkie Collins me entrego recurrentemente a la tentación de dejar sus libros a un lado y empezar con otra cosa.

Resulta que acabo por vencer a la serpiente, y varias semanas después, también al libro de Collins. Y el regusto no es malo, pero me queda la certeza de que me podría haber ahorrado 300 páginas sin desmerecer un ápice de la historia. En esto se diferencia de Stephen King. Es un autor directo, francotirador. Va al meollo. Si puede contarte algo en 50 páginas, lo hace. Y así ya te haces una idea de qué va su libro. Con honestidad, te da la opción de valorar si te merece la pena seguir o si lo aparcas. Es el autor amigo.

Hay otros que están abiertamente enemistados con sus lectores. Son escritores que no narran historias. Prefieren describir situaciones y especular. Mayormente, lo que yo hago en este blog, pero con algo de talento. Y torturar al lector con sus propias perversiones, con sus retorcidas pajas mentales, a lo Philip Roth. Por cierto, acabo de comprarme tres libros de él. También tenemos a otros que actúan con condescendencia hacia sus seguidores, que deben estar a la altura para entender su literatura. ¿Han dicho Paul Auster en la sala?

One comment

  1. En relación a la edad y la finitud, recuerdo la primera frase del testamento de uno de los reyes de Suecia, de no sé qué siglo, que cuando ya había cumplido los 92 años, arrancó así: “Si algún día yo muero…”. Esto por una parte. Por otra, y cuánto debe sufrir uno antes de abandonar un libro, hay muchas teorías. Yo también soy partidario de avanzar entre la ventisca cuanto sea posible. Un buen lector también debe saber sufrir. Un poco al menos. ¿Se imagina un ciclista que en la primera tachuela echa pie a tierra, ante la posibilidad de ponerse a sudar? El autor inglés Madox Ford tenía la curiosateoría de que la verdadera calidad de un libroestaría contenida en su página 99, por lo quebastaría abrirla para saber si la obra completanos deleitará. “Abre el libro en la página 99 y lee, y la calidad de toda la obra te será revelada”, decía. En fin, son cuestiones a tener en cuenta, o no.

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