Imputados

Hoy no soy 100% original, porque la premisa para este post procede del amigo Tallón, siempre proclive a impulsar mi resesa creatividad. “Cualquier día me imputan”, respondía ayer ante mi acusación fiscalizadora de su condición de romántico apático. No es cuestión menor. Nos encontramos ante un delito de leso romanticismo, algo intolerable en nuestra buenista sociedad de corazoncitos, películas americanas de final feliz, libros de Federico Moccia y puentes llenos de candaditos con los nombres de él y ella (epidemia causada por el autor anterior). Es decir, el romanticismo está tasado, tiene un libro de estilo y se debe seguir al pie de la letra, sin apartarse un ápice. Donce dice “las parejas deben pasear cogiditas de la mano por las calles de la ciudad para exhibir su amor al resto de ciudadanos”, no caben peros. Es así, y punto. Todo tienen que ser sonrisas, miraditas de complicidad, mucho café en tarde lluviosa, Pablo Alborán por un tubo (el hígado se me está resintiendo), salir de copas juntitos para así darse arrumacos cada diez minutos, echar el domingo al mediodía con los padres de él o ella y demostrar lo simpatiquísimo que se es y lo enamoradísimo que se está… Lo que viene siendo una inmersión total en un tanque de algodón de azúcar.

Y el que no siga la hoja de ruta, imputado. O lo que es lo mismo, prejuzgado y sentenciado por la corte popular, que en estos casos es más cruel y descarnada que cualquier tribunal.

Lo mismo que se te imputa por leso romanticismo se te puede imputar por ofensiva erudición. O por insultante escepticismo. O por insobornable seguidismo. Los delitos de promiscuidad están limitados en exclusiva para ellas, gracias a esta sociedad machista, apostólica y romana. Si en la vida una imputación se entiende como una vulneración de los convencionalismos, me declaro coleccionista de imputaciones.

3 comments

  1. Hemos llegado a ese punto degradante en que cualquiera puede ser imputado. Claro que este es también el punto en el que cualquiera es escritor, cualquiera es periodista, cualquiera es entrenador, cualquiera es cualquiera. Protesto. Un “cualquiera” deberían serlo únicamente ciertos elegidos. Cualquiera es lo opuesto a cualquiera. Está clarísimo, hostia. Me parece que acabo de tener una idea…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s