P*tas

No pretendo faltar, señora. Pero me ha llamado poderosamente la atención una noticia, en la que el principal sindicato de prostitutas de Francia se rebela contra los grupos feministas que quieren imponer la ilegalización del oficio más antiguo del mundo. Nunca he entendido este tópico. ¿Me quiere decir que la primera actividad comercial de la que se tiene constancia no fue una venta de corderos ni la compra de una mula sino una felación o un revolcón prehistórico? Albergo mis dudas. Volviendo a la cuestión, la portavoz de este sindicato ha afirmado públicamente que “mejor puta que trabajar en una fábrica”. La frase es lapidaria, casi incontestable. Y no sé si resume un modo de vida de los hijos de mayo del 68: el hedonismo profesional, mejor jodiendo que jodida. Visiones de nuestros días.

Pienso que toda acción comercial se basa en una oferta, pero necesariamente en una demanda. Hay personas que reclaman un servicio, y otras que creen que lo pueden prestar bien y por tanto convertirlo en actividad remunerada. Las profesiones liberales son muchas. Y ya que hablamos de putas, también podríamos hacerlo de abogados, fontaneros, electricistas y, por supuesto, periodistas. Nuestra moral apostólica y romana ha hecho del sexo un tabú, a pesar de que una reconocida meretriz “acompañó” a Jesús en sus últimos días. Y derivado de una represión moral que duró 39 años (se la conoce como Franquismo), nos hemos vuelto muy mojigatos. En paralelo, los medios de comunicación (quienes si no) relacionan prostitución con proxenetismo, drogas, delincuencia, violencia, fraude, etc. Y así hemos logrado que sea prácticamente imposible que en España concibamos a las prostitutas como trabajadoras del sexo merecedoras de una protección social que ganan con su esfuerzo. Y con sus tetas. Ya, paro.

Centrarnos en cuestiones morales no hace sino empequeñecernos. Actitudes beatíficas de madres de familia numerosa, habitualmente casadas con puteros reconocidos que buscan en la calle lo que les avergüenza que haga su señora, nos llevan a un atraso como sociedad. Pero ahí tenemos a los modernos franceses, los que hasta hace escasos meses no reconocían las uniones civiles entre personas del mismo sexo, intentando combatir la prostitución desde el Ministerio de los Derechos de la Mujer. Suena a chiste de Forges. Combatamos a quienes extorsionan, garanticemos una sociedad justa y permitamos a quienes decidan usar su cuerpo como reclamo la posibilidad de hacerlo dentro de la ley. Menos prejuicios de saldo y más derechos, hombre. Que estos no cuestan dinero.

2 comments

  1. Tal vez la idea general que mueve esa declaración lapidaria es que toda transacción comercial, incluso toda relación laboral establecida por un individuo con su entorno, es una prostitución en sí misma. Y para incurrir en ella, mejor hacerlo desde la prostitución original.
    Por cierto, ¿qué significa ese asterisco del titular? Si es por no molestar, yo tengo alho que decir, para poner las cosas en su sitio: PUTA, PUTA, PUTA. Ay, que a gustito me he quedado. Perdón.

  2. El asterisco busca esquivar posibles censuras de los dueños del dominio que gentilmente me ceden espacio para que yo cuente mis tonterías.
    Además, en estos días estoy siguiendo la convención demócrata americana y me estoy volviendo políticamente correcto. El mundo debe impedir una victoria republicana. Se busca conjunción astral.

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