Miseria

Ha acertado, señora, voy a hablar de la profesión periodística. Hay títulos que son muy significativos. Mi ex oficio anda revuelto. Hoy tropecé con un compañero, ya veterano y curtido en mil batallas, que perdió su empleo con casi cincuenta años (si es que no los calza ya). De nada le sirvió haber desempeñado con la mayor de las profesionalidades su trabajo, haber defendido su independencia y rigor, alejarse de cualquier tentación partidista o acomodaticia. Su empresa consideró que o bien cobraba mucho (tanto no sería ya que era redactor de a pie) o que no aportaba valor añadido al producto informativo. Lo primero es poco probable, y si lo segundo fuera cierto, desde luego el empresario es un completo necio. Así que con veintitantos años de carrera, se encuentra en una situación novedosa: está en el paro. Y las alternativas que tiene son colaboraciones gratuitas con medios precarios (que no valoran su formación ni su valía, sino que sólo quieren rellenar contenidos como quien hace churros) u ofertas sonrojantes pensadas para explotar a los recién licenciados pero que no engañan a alguien con un cierto recorrido en el negocio. Es la miseria en que anda sumido el oficio. A los profesores, a los médicos, a los funcionarios en general se les está bajando el sueldo entre un 5% y un 10% de media. En el sector de la comunicación, las reducciones salariales oscilan entre el 15% y el 30%. ¿Acaso los periodistas somos menos importantes en la sociedad que los trabajos anteriormente referidos? A la vista de las retribuciones, la respuesta es afirmativa.

Es en este camino de pobreza, de socavamiento constante de la dignidad de un colectivo, por donde transita la profesión, que se está dejando jalones de integridad en esta crisis, aprovechada por los empresarios para apretar cada día un poquito más. Habrá quien diga que la muerte de los medios convencionales será suplida por Internet y sus mandangas, por esas redes sociales infames que confunden opinión con información, que desconocen el concepto “priorizar” y lo confunden con “manipular”. Ya sabe, señora, que hace años que vengo despotricando acerca del “periodismo ciudadano”, tóxica denominación que está dando la puntilla a muchos puestos de trabajo. Hay motivos para preocuparse. Porque en un mundo donde un buen periodista, acreditado y solvente, es despedido porque “gana mucho”, los periódicos tienen un problema. Y no se engañe, la sociedad también.

Porque, a este ritmo, ¿cuándo empezaremos a pensar eso de los políticos?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s