Lejía

No soy especialmente amigo de lo políticamente correcto, aunque tampoco disfruto rebozándome en la chabacanería y la obscenidad gratuita. Sospecho que encajo dentro de una categoría de gente más o menos normal en cuanto a entretenimiento. Lo digo porque en los últimos meses, Antena 3 está llevando a cabo una decidida estrategia por blanquear sus contenidos, desterrando de su parrilla los programas del corazón y realities diversos para apostar por una programación familiar. Nunca es tarde para renegar de uno mismo, aunque ya se sabe de la fe de los conversos. Ya ni les digo que uno de estos puntales es Javier Sardá, cuya última época en “Crónicas Marcianas” fue la mejor muestra del detritus catódico. En fin.

De algún modo, los directivos han entendido que una carrera de basura para competir con Telecinco es imposible de ganar. Quienes siempre han vivido en un vertedero aguantan mejor el hedor de la podredumbre televisiva, y no se les puede vencer. El ADN berlusconiano es imbatible. Así que han refundado la cadena bajo los principios del entretenimiento familiar. Tiene un tufo catequista chocante. Porque incluso los presentadores o comentaristas no pueden soltar un natural “coño” en antena, sino que deben pedir perdón y emplear términos como “cáspita” o “caramba”. Lo que me produce un asco atroz. En su “talent show” de los lunes, que busca marcar distancias con el triufismo de salón, los miembros del jurado (cuatro reputados artistas y David Bustamante) insisten en que ellos “no hacen crítica destructiva” sino “siempre en positivo”. Y ahí los tienen, diciendo payasadas y en una espiral de a ver quién piropea mejor. Y si hay que criticar, todo lo más es un “deberías llevar tacones”, “no nos gusta el vestuario” o “esa canción no estuvo bien elegida”.

No aguanto la mojigatería de saldo, esta apariencia beatífica, este buen rollito apostólico y romano, que me transporta a las jornadas de convivencia religiosa esas de cura, guitarra y muchachitas sonrientes. Espanto. Horror. Repulsa. Es lo que tienen los procesos blanqueadores cuando se emplea lejía televisiva. La suciedad sale, pero se pierde color y se regresa al blanco… y negro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s