Como en casa (o casi)

Instaladito en el nuevo trabajo, señora. Ya tengo mi mesa, el escritorio convenientemente tuneado con los enlaces correspondientes, los altavoces conectados, la ópera sonando, el té calentito… Me falta el iPhone, la secretaria y el coche oficial. Pero vamos, ya me han dicho que los dos últimos van a tener que esperar. Probablemente, la mismísima eternidad. Uno, que es humilde, no protesta. Me conformo con que se lleven la montaña de papeles que he heredado de anteriores épocas y que no tengo intención de mirar.

Al final, tendemos a reproducir los entornos en los que nos encontramos cómodos. Mi música, mi tetera y mis marcadores del Firefox son casi todo lo que necesito para sentirme en casa. Y contra lo que pudiera parecer, estoy empapándome de información para mejorar día a día. Los nuevos aires no son para nada perjudiciales, más bien al contrario. He encontrado una ilusión por intentar ser el mejor en lo mío, en ir creciendo, en demostrarme que soy capaz de adaptarme.

Hay ganas, hay ganas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s