Oh fiamma soave

Admito que quizás no sea fácil entrar en el mundo de Rossini. Pueden no entenderse unos modos compositivos en los que los poco duchos no sepan distinguir comedia de drama. Y el de Pesaro, a mi juicio, fue mucho mejor compositor de ópera seria que bufa. Podría colgar aquí arias de “El barbero de Sevilla”, que toooooodo el mundo conoce, e incluso los horteras se ponen de politono en el iPhone. Pero últimamente estoy seducido por “La donna del Lago”, y la pieza con que arranca el tercer acto, la escena del tenor. Es de una dificultad endiablada, ya que se pensó en su día para Rubini, un cantante histórico que empleaba la técnica de la voz mixta y el falsete para dar las notas más agudas. Salvadas las distancias, el gran tenor rossiniano de nuestros días es Juan Diego Flórez. Y los aficionados podremos contar a nuestros nietos que lo escuchamos en vivo, así como nuestros abuelos presumen de haber presenciado las grandes noches de Kraus o Pavarotti. Hay que disfrutar de su canto, que convierte en fácil unas coloraturas endiabladas, que sube a plena voz siempre bien timbrado, que modula con un gusto exquisito. Y eso hoy no abunda, señora, sino más bien todo lo contrario.

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