Otoño

Podría ser recurrente preguntarme mirándome al espejo qué espero desde este primero de septiembre hasta que me toque comerme las uvas. Creo que en un momento de equilibrios tan débiles, casi pediría darle continuidad a todo lo que tengo en marcha, permanecer ajeno a las empresas titánicas que afrontan algunos conocidos, a los que las prisas han llevado al altar y a acelerar el ritmo de sus vidas para alcanzar un destino que ni ellos mismos conocen pero que las convenciones sociales les han escrito a fuego. El armazón de esta capilla dedicada a mi felicidad está compuesto de sillares todavía no consolidados. Cabría una plegaria al buen tiempo, para que los elementos externos no la hagan zozobrar antes de que suelde la argamasa de las ilusiones y la constancia. Quizás otra a la suerte, para que me admita lo acertado en la elección de los materiales de construcción. Y confiarnos en que sabré ordenar el culto de modo que el fervor no me nuble la vista pero que tampoco quede olvidado en los pozos de mi memoria.

Cuanto menos, se plantea un otoño interesante e intenso, de oportunidades, de certezas a la espera de ratificación, de guiños al humo, de calma y reconversión nocturna. Soy demasiado joven para estar cansado de muchas cosas, pero estoy demasiado cansado para cambiar de forma de ser. Yo tampoco lo entiendo, señora. Lo único que sé es que acaba de empezar la cuenta atrás para cumplir mi noveno año en Galicia. Y para ser casi una década, a mi me parece que ha pasado en un suspiro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s