El final del verano

Se acabó, señora. No de forma oficial, pero sí oficiosa. En Compostela, como no podía ser de otro modo, el tiempo ha decidido no hacer concesión alguna a los teóricos días que, según el calendario, todavía pertenecen a la estación estival, y despide agosto con temperaturas y lluvias propias de octubre. Regreso a la rutina laboral, pero con una novedad: la gruta donde huyamos a resguardarnos del mundo es nueva y mucho mejor acondicionada que la otra. Incluso hay sitio para dos, dígaselo a su hija la mayor. ¡Hasta tengo un tostador!

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