Eco

Curioso fenómeno. Proferimos un grito, y con jolgorio asistimos de forma ciega a su reverberación en un lejano muro, que nos devuelve el sonido. Nos satisface incluso que se produzca ese instante de silencio entre la emisión de la voz y su retorno. Aun lejos, e ignorando dónde, sabemos que el punto de rebote está ahí para devolvernos nuestro mensaje, aunque sea de forma parcial. ¿O acaso no causa más desasosiego e incertidumbre hablarle a la nada, esa que nunca responde?

Ecoooooo…

pd: pues sí, la voz vuelve.

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