Clásicos

Ocio veraniego, lo llaman. Paso las horas muertas escuchando ópera y leyendo, los dos placeres que más vetados me están durante el curso. Encima de la mesa, “El conde de Montecristo”, una de las colosales producciones del binomio formado por Dumas y su negro, que supongo precederá a “Los tres mosqueteros”, título al que ya le tengo echado el ojo. En reserva, la otra cima rusa que me queda por subir, la literatura comprometida y profunda de Fiodor Dostoievsky en “Crimen y castigo”. Quisiera volver a Santiago con ambas novelas leídas. Para tener temas de conversación, usté sabe, señora. No hay tertulia que se precie en que no se hable de libros clásicos, ¿no? Pues eso.

Anuncios

2 comments

  1. creo que en general lo es leer a Dumas y su forma de narrar, esa novela “clásica” de aventuras, predecesora de Stevenson o Salgari pero con ese regusto folletinesco.
    gracias por la visita, de paso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s