Gris marengo

Todo es cíclico, señora. Llevaba un tiempo sin sentirme así de apático, de desganado, de hastiado. Me cuesta esbozar una sonrisa. Casi levantarme de la cama para ir a teclear palabras al trabajo. Sólo quiero refugiarme en libros y ópera, y gozar de mi soledad, ahora sí buscada. ¿Razones? Probablemente que miro hacia atrás y veo con estupor que los pilares de mi felicidad pasada igual fueron espejismos en mitad de un desierto, un deseo personal más fuerte que la realidad. O igual no, y es tan solo una percepción fruto de un cansancio acumulado. Vivo en el desencanto. Y por una vez, huir hacia adelante no cambiará nada. Esperaremos a que cambie la marea, como siempre. Que sea pronto, señora, que sea pronto.

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