zzzzzzz

Llevo realmente mal madrugar. Súmele la cosa esta de la primavera y sus correspondientes ácaros y gramíneas. De nada sirve haber estado vegetando en el sofá cuatro días cuando apenas 48 horas más tarde ya hay déficit de sueño por exceso de trabajo. Y llega esa mañana en la que te pesan los párpados y sientes que podrías apoyar la cabeza en cualquier sitio y sumirte en la placidez de un profundo letargo. Me siento como el perdido en el desierto y abrasado por el achicharrante sol, que encontraría más fácil caer sobre la arena y sucumbir al cansancio que seguir caminando en busca del oasis. A mi me quedan varias horas hasta llegar al mío, pero se me hacen interminables, sobre todo en este sanatorio para los problemas del sueño que es el Parlamento. Incluso evito las multitudes y los jaleos porque encuentro más cómoda la calma de las salas vacías y alejadas del ruido. Mi subconsciente se apodera de mi: donde nadie te ve es más fácil entregarse a la cabezadita…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s