Regresos

Las obligaciones me secuestran de mi sofá y mis libros para arrastrarme hasta la oficina. Qué se le va a hacer, no existen las vacaciones perpetuas hasta que uno se muere. Procuraré evitar síndromes de Estocolmo, porque no me apetece volver a librar y tener la mente con otros menesteres que no sean el disfrute de mi ocio. El balance que dejo atrás no es baladí: cinco libros en cuatro días. Eso me lleva a otra reflexión: me es más barato irme de copas, señora. ¿Quién dijo que la cultura salía económica? Pues eso. A trabajar tocan.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s