Repensando

Le sigo dando vueltas al post anterior. Yo no soy una persona vengativa. No lo he sido nunca. Sin embargo, me estoy obligando a serlo en esta ocasión, desempolvando miserias y acusaciones que se me hicieron tiempo atrás, y poniéndolas encima de la mesa. No estoy queriendo justificar una conducta que me es incómoda, sino haciendo acopio para pagar con la misma moneda a mis ofensores, que los hubo. Y puestos a jugar, hagámoslo todos con las mismas reglas, y no unos contra otros aprovechando formas distintas de entender la vida. Podría pasar tranquilamente de ejecutar mi particular vendetta. Y probablemente sería lo que menos turbaría mi ánimo. Pero de hacerlo, seguramente la contraparte volvería a apuñalarme sin rubor llegada la ocasión oportuna. Así que, qué demonios, vamos a hacerle ver qué cartas llevamos en esta mano, y que se cuide de seguir tocando los cojones, porque ahora sí que “no todos somos iguales”. A mi, por el momento, no me han condenado a nada. Otros ya no pueden decir lo mismo.

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