Coppia iniqua

A estas tierras donizettianas regresaré este fin de semana en el Liceu, tras una breve receso por praderas wagnerianas. Es una de las piezas de más fuerza, de mayor garra, del repertorio belcantista. Hay exigencias de facilidad en la coloratura, hay necesidad de una voz con unos graves poderosos para afrontar las demandas de la partitura, y sobre todo, tesón y personalidad para encarnar a una reina a la que condenan falsamente a la muerte para que su marido pueda casarse con su amante. Maria Callas recuperó el rol de Anna Bolena en 1957, tras muchos años durmiendo un injusto sueño, y desde entonces se convirtió en un título irrenunciable para cualquier soprano que se adentre en este estilo. Se exige eso que se hizo en llamar “soprano assoluto”, una cantante de amplísimo registro y solvencia, y que hoy pocas o casi ninguna son capaces de dar. La magia del maestro bergamasco Gaetano Donizetti iluminó un final de ópera apoteósico, que Callas no culmina con un mi5 sobreagudo, pero que sigue helando pese a todo la sangre al escuchar su maldición a la “pareja inicua”, ese Enrique VIII y esa Jane Seymour que se ríen frente a ella de su funesto destino.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s