Cansancio

Estoy agotado. Jornadas maratonianas de trabajo me quitan el aliento. Ayer, por primera vez en meses, no tenía fuerzas ni de leer unas líneas de la novela de Fred Vargas que me traigo ahora entre manos, que por otra parte tampoco me está seduciendo gran cosa. Por no tener, no tengo ni tiempo de escuchar ese poquito de ópera nocturna que me reconcilia con las artes en un mundo grotesco y vulgar. Y ahí tengo la caja de Martha Argerich sin catar. Apuro las horas para un fin de semana de poco descanso, con un pie en Barcelona y otro en Bilbao para rebozarme en Donizetti y Verdi. Nuevos aires, y la alegría por zanjar mi deuda pendiente con el Gran Teatre del Liceu, uno de los escenarios más importantes de la lírica de Europa, y a día de hoy, la referencia en España ante la orfandad de dirección artística seria que padece el Teatro Real de Madrid. No, señora, no soporto a Gerard Mortier ni lo que propone musicalmente hablando.

Pero miro más allá del fin de semana y atisbo nuevas maratonianas jornadas picando piedra. Supongo que me va en el sueldo. Debe ser.

3 comments

  1. más verdá que un santo tienes, Antoniet, y te debo esa visita. a ver si después de las municipales me escapo. antes tengo los findes algo ocupaos.
    que conste que de Barcelona a Bilbao fui en avión y no por carretera.
    aunque no es menos cierto que yo ya he ido DOS veces a tu pueblo, y tu aun no has venido por tierras compostelanas… ;)

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