Acrobacias

Hubo un tiempo, remoto, en el que existía una figura en el bel canto conocida como baritenor. Tenía una extensión de registro prodigiosa, ya que se permitía los sobreagudos de los tenores más ligeros y podía dar además graves bien asentados sobre las resonancias de pecho. Son, esencialmente, roles para ópera rossiniana y de muy principios del XIX, ya que la figura del barítono poco a poco se fue haciendo más nítida, ocupando el hueco existente entre tenor y bajo. Además, la dificultad de este tipo de canto se acentúa cuando se produce el cambio en la técnica de emisión, y las notas por encima del si bemol se dan a plena voz y no en falsete o técnica mixta, como era costumbre en aquella época. En el siglo XX, quien mejor ha encarnado la figura del baritenor fue el americano Chris Merritt, de voz no especialmente bella y, sobre todo en su época final, de afinación cuántica. Pero en ese lapso de tiempo que va de mediados de los ochenta al primer tercio de los noventa se convirtió en un prodigio, en un disparador de puntature que quitaba el hipo. Esto es una cabaletta de la “Zelmira” de Roma en 1989, que el propio Merritt registró en disco, donde se evidencia su poderío vocal. Disculpe, señora, la mala calidad del video. No era un señor tampoco guapo, así que quédese con lo importante, que es su canto.

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