Antes. Ahora. Después.

Pasado, presente, futuro. Hablar u opinar del primero es perder el tiempo, porque ya fue lo que tuviera que ser. Apenas merece la pena preocuparse del tercero, porque no sabes qué puede deparar, y porque en realidad es siempre consecuencia del segundo. Así pues, ¿por qué narices no nos dedicamos a vivir sin pensar en más cosas? Las cosas que voluntariamente dejamos atrás están ahí por alguna razón. Podremos echar la vista atrás o confrontarlas si pasan por delante nuestra. Recordamos, sonreímos, pasamos página. Oigalo bien, señora, y eso no desmerece todo lo que el pasado significó mientras fue presente. Das las gracias, dos besos y la espalda. Es todo lo que das. Sin malas formas, sin acritud, sin un solo reproche. Abandona el paraguas y se adentra en la lluvia. Se lo dije una vez a alguien importante en mi vida: nunca llueve que no escampe. De hecho, los nubarrones amainan. Críptico soy insoportable. No me aguanto ni yo.

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