Dolor partidista

Juan José Cortés estudia presentarse para alcalde de Huelva bajo las siglas de UPyD, el partido de Rosa Díez. Ya lo recordará, señora, es el padre de la niña Mariluz, asesinada y no sabemos qué cosas más por un indeseable al que un juez dejó suelto por error en lugar de enchironarle para que cumpliese otra pena por abusos a una menor. En aquellos días de dolor y angustia en que la pequeña gitanilla onubense estuvo desaparecida, aquel padre dio una lección de entereza, de moderación, de contención del dolor inédita en nuestro país. Daba la cara y no pedía ni penas de muerte ni una hora a solas con el asesino, sino recogió firmas para endurecer el Código Penal y rebajar las exenciones de algunos criminales en función de los delitos cometidos y la reincidencia en los mismos. Sentido común, en definitiva. En algunas de sus confesiones, señalaba que había sido la religión (él es pastor evangélico) la que le había dado fuerzas para seguir adelante en un momento tan duro.

Aquí acababa el aspecto informativo de las páginas de sociedad/sucesos. Pero a Cortés lo están engatusando para cambiar éstas por las de Local o, quien sabe, Andalucía. Y es que este ciudadano, ejemplo para muchos, es un atractivo político para formaciones oportunistas como UPyD, que en Huelva, sin ir más lejos, negocia contar para las próximas municipales con el ex alcalde de Ayamonte, un personaje cuyo nefasto paso por la alcaldía arruinó las arcas municipales gracias a una gestión basada en rendirse a los pies del sector de la construcción y geriatrizar el turismo. A lo que iba. Puedo comprender que Cortés se sienta defraudado por el comportamiento de la casta política en el caso de su hija, de las palabras vacías, de las promesas fugaces y mentirosas, de los abrazos y apretones de manos delante de los focos y las cámaras y las consiguientes decepciones cuanto éstas se apagaron. Pero no es la política municipal el ámbito competencial donde puede encontrar soluciones a lo que su cabeza le demanda, sino en esferas más altas, donde la partitocracia le va a dejar poco margen de maniobra. Me temo que si Juan José Cortés da el paso, habrá un partido que utilice el dolor que la sociedad compartió con él tras la pérdida de su hija, aproveche ese puñado de votos y lo acabe por dejar desamparado, convirtiéndolo en otro juguete roto de la política nacional.

Y sinceramente, un hombre con esta humanidad no merece eso.

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