Ola de frío

Sin perjuicio de enfadar a nadie, pensaba acercarle al gran Luleras un trozo de un tiramisú delicioso que me regalaron el pasado viernes. Qué manitas más sabias lo cocinaron, madre! Y era voluntad firme la de acercarme hasta Fontiñas a echar el rato, lo juro. Pero luego miré por la ventana. Y escuché llover. Y el parte del tiempo prevé una ola de frío de esas de congelarse pa los próximos días. Y me dio la tiritera. A mi de casa no me saca ni mi madre hasta que el sol no aparezca de nuevo por el cielo. ¡Palabrita del niño Jesús! Llevo fatal el frío, como usté bien sabrá, señora. Me voy a guarecer en mi cueva para hibernar hasta el paso de este frente helado. Sigo sin saber qué puñetera gracia tiene la nieve. Me temo que el Lulu se queda sin tiramisú. To pa mi. Y por supuesto, en el gimnasio que no me esperen, porque puedo morir congelado siquiera en el breve trayecto de mi casa hasta allí. Nada de nada. Cuando arrecia el invierno compostelano es cuando con más flagelo me pregunto qué narices hago yo en Santiago, con lo bien que estaría por el sur. Hasta hace bien poco no podía decir que si sigo, puede ser por la influencia del azul. Malditos colores embriagadores…

One comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s