Dios no viaja en autobús

Al menos no en los llamados "autobuses ateos" que proclaman su no existencia e invitan a "no preocuparse y disfrutar de la vida". Ahora transitan por las calles de Madrid y Barcelona. Lo que me deja perplejo es que haya gente que, con la que está cayendo, gaste su dinero en anunciar laicismo así de forma tan generosa. Cada uno con su dinero hace lo que quiere, pero me parece que igual algunos filántropos progres no padecen la crisis como el resto de la mundana sociedad. Afortunados ellos. En el fondo, todo el revuelo que se ha armado, con los grupos pro-católicos indignados y pidiendo la retirada de estos anuncios, es superficial. Y además sirve para distraer a la masa en momentos críticos como lo es cuando un país se colapsa cuando nieva por la imprevisión de un gobierno, o cuando el paro es una enfermedad contagiosa y que no conoce cura ni vacuna. O sea, que el presidente del gobierno está feliz y contento con que nos preocupemos de los autobuses, y si nos da por pensar en otra cosa, ya se encarga él de que hablemos de Gaza y del "genocidio" que procura Israel contra un territorio gobernado por terroristas (Hamas, por si usted no los conoce, señora), en el que no hay ley sino odio a los judíos y que si pudieran, concluirían la tarea iniciada por Hitler. Eso por no hablar de que al Estado hebreo no lo reconocen ilustres vecinos de mapa como Egipto, Arabia Saudí, Siria, Líbano, o ese país gobernado por ese señor tan próximo a las bombas nucleares, el tal Ahmadineyad que preside Irán.

A lo que iba, que me disperso. ¿Y qué tiene de malo en que alguien anuncie que Dios no existe? ¿Y que problema habría en proclamar lo contrario? Es decir, mientras la publicidad no sea ofensiva ni gruesa en sus formas o contenidos, ¿por qué no se puede anunciar cualquier cosa? ¿Que lo que anuncia es mentira? ¿Está usté segura, señora? ¿Gastaría su dinero en asegurar que una deidad suprema nos vigila desde los cielos, y que nosotros, hechos a su imagen y semejanza, padecemos semejantes desigualdades en el mundo por su doctrina del "libre albedrío"? Desde luego coincido en que si existiese Dios, muy cruel habría de ser para tolerar lo que sucede sobre la faz de la Tierra. No quiero formular negacionismo alguno, porque mis creencias en el fondo sólo me importan a mi. Igual por esa regla de tres debería estar a favor de que nadie jugara con los credos ni las religiones públicamente. Pero por otra parte, si la Iglesia católica tiene derecho a salir a la calle masivamente y manifestarse en favor de lo que considere oportuno, ¿por qué sus detractores no pueden lanzar, no ya críticas a la política católica ni sus principios, sino algo tan simple como una invitación a la vida despreocupada sin pensar en el más allá y el paraíso?

Parece poco probable que exhibiciones laicistas así se asemejen a los ídolos de barro que provocaron la ira divina que narra el Antiguo Testamento, o a los becerros de oro que adoraban los antiguos. Porque, bien mirado, no sé qué más podría pasar en este mundo si el dudoso Dios llegara a enfadarse. Suficientemente jodidos estamos ya, creo.

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