Dando lecciones

Nos las da siempre el diario El País, excelente periódico en la gran mayoría de las ocasiones, pero con algunas tendencias cuanto menos criticables. Una de ellas es la relativa al estado civil de las personas. La biblia progre de nuestro país tiene entre sus hábitos de redacción informar al lector de la situación civil de los protagonistas de las noticias. Hoy mismo, en una entrevista con la nueva portavoz del CGPJ, detalla que es casada y con tres hijos. ¿Y a mi, qué? Le busco un sentido a este dato, porque en el antiguo "Diario Independiente de la Mañana" no dan puntada sin hilo (como tampoco la damos en el ABC, no nos vayamos a engañar). Y me lleva a recordar cómo titularon cuando Rajoy designó a Cospedal como secretaria general del partido, subrayando en la portada del periódico que se trataba de una madre soltera. Toma castaña. La prensa de izquierdas reprochándole a la derecha que se modernice y no nombrase a una militante ultracatólica neocatecumenal de familia numerosa y faldas largas plisadas. Cuánto nuevo burgués hay suelto…

Con cosas así, que a veces pueden parecer sutiles pero que son vivos ejemplos de intoxicación informativa, van estos prebostes del periodismo dando lecciones. Y en el fondo, me jode. Porque ya que hemos desterrado la objetividad del oficio de contar noticias, juguemos todos con las mismas cartas. Hay prensa de derechas y de izquierdas, cada una con sus motivaciones y principios. Y luego está El Mundo, vale. Pero mientras que unos no se esconden ni sonrojan por ser conservadores, aun a riesgo de ganarse el gratuito calificativo de fachas, otros vienen con el manual de estilo bajo el brazo y envuelven sus noticias en un manto de falsa independencia, que no es sino la peor de las manipulaciones. Así, la prensa de derechas miente por sistema y ellos son los guardianes de la objetividad cristalina. Y la gente pica. Es el sello Prisa, porque la SER lleva años haciendo lo mismo, y sus fieles comulgan con sus verdades absolutas sin que se les atraganten. Tengo enormes amigos en El País, y seguramente ellos tengan poco que ver con este modo de trabajar. Estas debieran ser peleas entre directores y jerifaltes varios, aunque yo las resumo a modo de reflexiones de un periodista de a pie.

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