Tres, dos, uno…

Quedaré de descastado, de desarraigado, de apátrida, de traidor a mis raíces. Pero voy necesitando regresar a Santiago. Ayamonte me suministra mi suero de paz, pero este exceso de calma me acelera más todavía que las noches desbocadas en Compostela. No me quedan muchos más símiles que emplear, pero es como si Santiago fuera Los Suaves y el sur Siempre Así. Y claro, la comparación no aguanta.

"No puedo dejar el rock"

Puede la arena
ir hacia arriba en el reloj.
Puedes hacer
que nunca salga el sol.
Puede la suerte
llegar a tu rincón.
El Paraiso…
hace tiempo que cerró.
Puedes atrapar el viento,
llevar a casa el mar,
evitar que pase el tiempo,
pero no puedes, no puedes dejar
No, no puedes dejar el rock.
No, no puedes dejar el rock.
No, no puedes dejar el rock.
No, no puedes dejar el rock.

(Los Suaves)

PD: ¿Se necesita algo más? El lunes regresamos. Y ni la lluvia, ni la ventisca, ni el fin del mundo, me alejarán de la calle. El Quillo regresa, señora, esconda a su hija, y escóndase usté.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s