Hibernar

Es lo que toca. No resisto el frio. El sábado pasé demasiado tiempo a la intemperie a las siete de la mañana, y ni bufanda, ni chupa, ni forro polar, ni cocido el domingo, impidieron incubar la maravillosa medio gripe con la que viajé ayer desde Santiago al balneario ayamontino. Si a eso le sumas que este estado febril estuvo acompañado de un panorama desolador de nieve y frio, el cuadro es perfecto. Parece incluso bonito ver por televisión esas estampas de pueblos blancos, los niños haciendo monigotes de nieve y tirándose bolas. No hace sino ratificarme en mi idea de lo subnormales y faltos de evolución que son los menores de 16 años. Con lo fría que está la jodía nieve, y ellos ahí, retozando como cochinos en el barro y agarrando un catarro de aúpa. Cualquier ser humano maduro huiría de la rasca y se escondería en casa, al ladito del radiador, y que salga a la calle su madre, señora, que a mi no me agarran. Ahora, no sin cierto alivio, uno mira las previsiones del tiempo y tiene ahí el iconito de las nubes y la lluvia sobre mi querida Compostela, mientras que aquí abajo, en este trópico onubense, disfrutamos de sol y 16 grados, diez más que el día de ayer cuando puse un pie en mi calle antes de emprender el camino. Me recorre cierta sensación de satisfacción. ¿Crueldad?
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One comment

  1. Qué arte sigues teniendo, jodio! Te sigo a menudo, pero con las prisas nunca me da tiempo a ponerte alguna cosilla. Espero que te vaya muy bien! Cuidate esa gripe y descansa! Un besazo enorme!Silvia

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