The ghost and Mrs. Muir

Hacía años que no veía una película tan bonita. Pero años. Apunten. En español se tradujo como "El fantasma y la señora Muir", y es una de esas joyas que jalonan la filmografía de un grande del Séptimo Arte como fue Joseph L. Mankiewicz, uno de los tipos que mejores guiones escribió en el Hollywood clásico. Por no hablar de su mano artesana tras la cámara, que le hizo crear algunas pequeñas maravillas como "Julio César", "El día de los tramposos", "Cleopatra", "La condesa descalza" o "La huella", recientemente reversionada. Qué tipo Mankiewicz. Esta película de la que escribo, que he acabado de ver a las cuatro y media de la mañana, reúne algunos de los condimentos del gran cine, escondidos dentro de un bote pequeñito, de esos que pasan desapercibido para el gran público, pero que una vez abierto derraman todas sus esencias hasta conquistarnos el corazón.
 
La historia es de amor, de una pasión inexplicable e inexplicada entre una viuda testaruda y muy feminista y el fantasma que embruja la casa que alquila junto al mar, al principio todo una aparición maligna, al final una bendición para salir de la pobreza. No tengo palabras para definir a una inigualable Gene Tierney, en el contrapunto dulce a esa pérfida mujer de "El embrujo de Shanghai" de Von Sternberg o la no menos fatal pero inocente "Laura" de Preminger. Tiene un toque elegante, un toque seductor pero un mucho dulce que llena la pantalla, y le aguanta el plano a un Rex Harrison formidable como la ectoplásmica aparición del Capitán Gregg. La película es una pelea entre ambos en cada escena, en una mezcla entre la rudeza del marino fantasmagórico y la encantadora decisión de la viuda alegre, con una sonrisa capaz de ablandar el corazón impregnado en salitre del hombre de mar. Una historia de amor sin un beso entre sus protagonistas, sin excesos, con la capacidad de provocar en el espectador el deseo de que el maleducado capitán que desaparece para conceder una vida feliz a la impulsiva viuda reaparezca para hacer de las suyas.
 
Es, sin duda, una de las mejores películas de la historia del cine, desconocida para muchos, pero con los suficientes guiños y mensajes en la pantalla para saber entender cómo piensan los personajes sin necesidad de decir una palabra. Quizás es el mero reflejo de lo que somos las personas en realidad, a veces capaces de expresar más con lo que hacemos que con lo que somos capaces de decir. Por un momento, todos quisiéramos ser ese Capitán Gregg malencarado y gruñón, sólo para tener la oportunidad de, por los días de los días, poder atisbar desde nuestra peana de inmortalidad a Gene Tiernet durmiendo en su cama o saliendo al balcón en un duro día de tormenta. Cuántas cosas se podrían decir de esta película maravillosa, y cuántas son innecesarias una vez que se ha visto… Muir
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s