Cruzando el Rubicón

Pasó el momento en que, cuatro años y medio después, servidor se sentaba en una mesa con un folio en blanco, un bolígrafo y un puñado de cosas aprendidas que demostrar. Un examen, vamos. Ese momento que hizo palpable la aventura de estudiar Derecho ya es historia. Y lo es con Romano, el coco entre los cocos del primer curso. Y aquí sigo, still alive ma’am! Que no es poco. Extraña sensación, y más extraña satisfacción por haber sido capaz de estar dos horas rellenando páginas y páginas. Jamás creí que sería capaz de contar tantas cosas, y ninguna de ellas inventada ni copiada. Por todo ello, estoy contento. No porque vaya a aprobar, que va a estar jodido porque las preguntas de herencia salieron flojas como el gas de una cocacola caducada. Pero por el hecho de sentirme capaz de estudiar, de aprender, y de ilusionarme. Esta mañana sentía la necesidad de colgar aquí el "Waiting for the miracle" de Leonard Cohen, no ya por el contenido de la canción, sino por el título, porque un milagro no es cosa cualquiera. Pero hoy, entre este regustillo pletórico (que a ver lo que dura) y que Sabina es más Sabina que nunca, el cuerpo me pide "Ahora". Así pues, el señor de Úbeda, una vez más.
 
"Ahora"
(J. Sabina)
 
Ahora que nos besamos tan despacio,
ahora que aprendo bailes de salón,
ahora que una pensión es un palacio,
donde nunca falta espacio
para más de un corazón…
Ahora que las floristas me saludan,
ahora que me doctoro en lencería,
ahora que te desnudo y me desnudas,
y, en la estación de las dudas,
muere un tren de cercanías…
Ahora que nos quedamos en la cama,
lunes, martes y fiestas de guardar,
ahora que no me acuerdo del pijama,
ni recorto el crucigrama,
ni me mato si te vas.
Ahora que tengo un alma
que no tenía.
Ahora que suenan palmas
por alegrías.
Ahora que nada es sagrado
ni, sobre mojado,
llueve todavía.
Ahora que hacemos olas
por incordiar.
Ahora que está tan sola
la soledad.
Ahora que, todos los cuentos,
parecen el cuento
de nunca empezar.
Ahora que ponnos otra y qué se debe,
ahora que el mundo está recién pintado,
ahora que las tormentas son tan breves
y los duelos no se atreven
a dolernos demasiado…
Ahora que está tan lejos el olvido,
ahora que me perfumo cada día,
ahora que, sin saber, hemos sabido
querernos, como es debido,
sin querernos todavía…
Ahora que se atropellan las semanas,
fugaces, como estrellas de Bagdad,
ahora que, casi siempre, tengo ganas
de trepar a tu ventana
y quitarme el antifaz.
Ahora que los sentidos
sienten sin miedo.
Ahora que me despido
pero me quedo.
Ahora que tocan los ojos,
que miran las bocas,
que gritan los dedos.
Ahora que no hay vacunas
ni letanías.
Ahora que está en la luna
la policía.
Ahora que explotan los coches,
que sueño de noche,
que duermo de día.
Ahora que no te escribo
cuando me voy.
Ahora que estoy más vivo
de lo que estoy.
Ahora que nada es urgente,
que todo es presente,
que hay pan para hoy.
Ahora que no te pido
lo que me das.
Ahora que no me mido
con los demás.
Ahora que, todos los cuentos,
parecen el cuento
de nunca empezar.

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