Petroleo en la nada

Hay talentos de muchos tipos. Tropezar con alguien que se bebe diecinueve orujos y todavía te recita el Cantar del Mio Cid sereno no es que sea una cosa para sacar pecho, pero tiene su aquel. O ser capaz de comerse tres brazos de gitano en menos de 10′ sin mancharte la boquita tampoco es cosa a desmerecer. El más polémico, a mi juicio, es el sacar petroleo de la nada. Aplicado al fútbol puede parecer un portentoso talento, por aquello de que a menganito le tiran un melón y encuentra un gol de donde no lo hay. Pero la vida es otra cosa. Y las personas, otra totalmente distinta. Hay situaciones en las que, de donde no haber nada, uno puede sacar un beneficio. Pero cuando en una persona no hay nada más que el vacío, un pozo sin fondo, la más absoluta antimateria, ¿qué puedes sacar de ahí? "No, es que vi una arañita cayendo desde lo alto y me quedé así como medio obnubilado mirándola y…" ¿Perdone? En un mundo donde estamos rodeados de abundancia ¿va usted a fijarse en que cuelga una arañita en mitad de la nada? Oiga, pues usted a mi no me interesa, porque si se la engatusa con una araña casi mejor nos ahorramos llevarla al zoo, no vaya a ser que a la entrada encuentre un escarabajo pelotero y desista de llegar a la jaula del león.
 
Esto es un juicio de valor. Lo sé. Mucha gente que me conoce me dice que me excedo en opinar acerca del comportamiento de las personas, utilizando mi criterio como una especie de código moral por el que medir al personal. Bueno, ¿y? Al menos hay código, hay moral, hay valores y principios. Algunos vimos la arañita esa y otras muchas que vinieron después hace años, y decidimos dejarlas tranquilas, siguiendo su camino y nosotros el nuestro, menos liso pero con más condimento. El petroleo que uno encuentra en la nada tiene otro peligro, que puede parecer negro y viscoso, pero igual no vale ni para hacer plástico, y no digamos ya gasolina. Quizás lo que más me molesta es quien se regodea cuando dice haber avistado la arañita pero, cuando uno se da media vuelta, está ahí, embelesadito con ella, revolcándose en la más inane insustancialidad. Ya se sabe, pan pa hoy…
 
That’s why I’m really dissapointed. Not even the most boring existence can justify such behaviours. Or so I believe.
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2 comments

  1. Y yo me pregunto, ¿no puede usted explicarse un poquito más? Porque, ya que se siente con derecho a emitir semejantes juicios de valor, al menos el resto de los mortales deberíamos poder gozar de una explicación un poquito más prolija. No vaya a ser que pensemos que usted habla por hablar y se entretiene con cualquier arañita que se atope en su camino. Ah, y una cosa: la insustancialidad es una virtud, la virtud de los que saben escapar de la realidad. Y, si hay un esfuerzo de conocimiento, detrás de ella se puede encontrar mucho más que tras los que van por el mundo con una máscara de racionalidad.

  2. Si no has entendido exactamente el post, igual es que no eres tú la persona a la que va destinado. Y no confunda insustancialidad con frivolidad. La segunda es una pose voluntaria, la primera una condición humana muy triste. La racionalidad no es una máscara, es una forma de vida.

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