Alcorcón y la Alianza de Civilizaciones

Pinta muy mal lo de Alcorcón. La sociedad de la ciudad, y las bandas juveniles de españoles en su expresión más radical se han hartado. No soportan que Latin Kings y Ñetas hayan convertido su municipio en el Bronx. Aquí hay que andarse con cuidado, porque una crítica mal escrita te la tachan de racista en menos que canta un gallo. Pero no es menos cierto que la Alianza de Civilizaciones de nuestro insigne presidente del Gobierno es una pendejada que podría haberse ahorrado, junto con su "Proceso". Las poblaciones emigrantes en España no se integran. Es un hecho consumado. Ni magrebíes, ni chinos, ni rumanos, ni sudamericanos (en sus distintas nacionalidades) se funden con la sociedad española en un todo armonizado. Cada cual monta su corralito con los de su mismo país: sus locutorios, sus peluquerías, sus tiendas de ultramarinos, sus centros sociales, sus picnics en el Retiro o el Parque del Oeste. Ellos hacen su vida como la harían en su país, que es lo que realmente les gusta, pero viviendo en éste (decir "el nuestro" no es que sea incorrecto, pero da una sensación de pertenencia a los territorios que yo critico a los nacionalistas, así que lo dejaremos así).
 
Y nuestra sociedad asiste perpleja a cómo sus barrios y sus calles comienzan a nutrirse de la multiculturalidad de la emigración. Y hasta aquí todo iba bien. Pero esta buena gente, que en su mayoría viene legalmente a ganarse honrada y dignamente el pan con el sudor de su frente, tiene un lado oscuro. En el caso de los magrebíes, es el trapicheo con drogas y la pertenencia a grupúsculos filoterroristas. Vean el 11-M, para los incrédulos. La variante sudamericana presenta las bandas juveniles, organizaciones que están para "defender" a los suyos de la amenaza exterior. Y nos dio igual mientras los Latin y los Ñetas se zurraban entre ellos, porque la sangre no nos salpicó. Ahora la hemoglobina que se derrama es la nuestra (ni la mía ni la suya señora, pero así soy más gráfico en la expresión). Y hasta aquí podíamos llegar, ¿verdad?
 
Ahora todo son denuncias de lo mal que esta la situación en las grandes ciudades dormitorio con alta población emigrante. Que si era una situación que se veía venir, que si las bandas opriman y extorsionan al resto de ciudadanos, que si se saltan la Ley… Estas gentes están cometiendo un grave error. Sus modos son despreciables, no porque sean de Ecuador o de la República Dominicana. Su procedencia me es indiferente. Como si son del mismo Móstoles. Pero la componente racial va a dar de comer a una extrema derecha (está sí, señores del PSOE) que en España nunca tuvo hueco, y que va a recibir los mismos apoyos de desencantados que tiene en Francia Le Pen. Entonces el discurso racista nos asustará, pero lo habremos permitido crecer.
 
La solución no es fácil. Si la Policía toma las calles, criticarán que esto es un Estado policial. La progresía defenderá que lo necesario es integrar y educar a estos jóvenes delicuentes. Ya ven, cosa fácil. Sea como fuere, los ciudadanos que pagan impuestos (y Hacienda no distingue entre blancos o negros, altos o bajos, rubios o morenos a la hora de tributar) quieren seguridad en las calles para ellos y sus hijos. Y si tiene que salir Policía, que salga. Y si hay que mandar a su país a estos chulos embutidos en Nike y adornados con collares para perros, pues van cogiendo el avión y que den la lata en otro sitio. Pero la indiferencia no es la solución. Y tampoco responder con más violencia. Evitemos que esto acabe siendo Estados Unidos, por favor. Con un East L.A. hay suficiente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s