Ya es primavera (y no solo en El Corte Inglés)

Enciendes la tele y ves a esas femeninas figuras sonrientes embutidas en vaporosos trajes alegres, sonrientes ellas, disfrutando de lo gozosa que es la vida, y felices cuan perdices porque ha llegado la primavera, han ido al Corte Inglés y se han comprado unos retalitos la mar de monos. Y no, no es un anuncio sólo, es que ya nos abandona el mísero y egoista invierno para dejar paso a la estación del renacer y las florecitas, de las alergias y los constipados a traición (esos que se cultivan cuando pillas fresco de noche "porque creías que ya no hacía frío"). Los compostelanos como un servidor (no de nacimiento ni sentimiento, claro está, sino más bien por domiciliación y padecimiento urbano) hoy hemos disfrutado por primera vez de la sensación de ver el sol del estío, ese que ya calienta los termómetros hasta los veinte grados y amenaza con dejarse querer mucho.
 
Pero lo mejor de todo es el espíritu de la gente. Desaparecen los nubarrones y los chubascos impertinentes y echan mano del fondo de armario para ir monísimas de la muerte, chulísimos como nadie, y a fardar, que son dos días. Qué afán de sol tienen estos gallegos, y cómo aprovechan los primeros rayos del astro rey para lucir palmito y las ropitas de las rebajas. Y yo me pregunto, ¿qué será de ellos el día que se enteren que allá en el sur, donde no hay lengua propia ni nacionalismo gobernante pero sí AVE y autovías gratuitas, brilla el sol 300 días al año? ¿Emigrarán? ¿Pedirán en el Estatuto más sol? ¿Me expulsarán a mí directamente por ser tan borde? Quí sará, quí sará…
 
Por de pronto, Santiago se transforma. Es una ciudad cambiante, y sus piedras lucen de modos distintos en función de la luz con que se las bañe. En invierno, es una ciudad mágica y con encantos escondidos bajo los soportales que te guarecen de la lluvia. En primavera, sus calles se llenan de alegría y los primeros peregrinos. Y en verano… mire señora, no tengo ni idea porque yo me las piro al sur a pasar mis pertinentes 40º a la sombra, que sin ellos me siento como extraño.
 
Y yo me digo, ¿es necesaria tanta parafernalia para decir que hoy salí a la calle y disfruté como un enano viendo a chavalitas lucir escotes y minifaldas? Una de dos, o me estoy volviendo un salido o un pedante. O ambas cosas. Necesito vacaciones. ¡¡Y no me replique, señora!!

One comment

  1. jai jai jai seguro que ya estaran llenando las piscinas por alla…aunque no las vayan a usar hasta junio.:P
     
    y si, eres un salido, lo que pasa que en invierno te escondes un poco y en primavera vuelves a renacer… menos mal que en verano no coincido contigo jejeje :P
     
    pd: ya uso solamente manga corta pa salir a la calle!!!, bueno y el pantalon eh? XD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s