El Ente

No, no es ninguna película, sino esa masa informe conocida como Radio Televisión Española (RTVE), agujero negro donde el dicho aquel de que "la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma" es una gran mentira. Porque mira que ingresa dinero el dichoso Ente público, pero desaparece con una facilidad… TVE es un ejemplo de todo lo que no debe hacerse, y la lástima es que La 2 sea, sin embargo, la que pague el pato de las "desfeitas" de su hermana mayor. La radio, por el contrario, mejora ligeramente al producto catódico, aunque ni una ni otra son para tirar cohetes. Al menos, hay una emisora como Radio 5 que informa constantemente y te mantiene al día, que para como está el patio, no es poco.
 
Pero como toda empresa, pública o privada, que sus cuentas estén saneadas es una obligación. Cuando dejas de tener pasta, te endeudas. Si eres una sociedad privada, te embargan por orden judicial y santas pascuas. Pero si a tí, acreedor, te llega una empresa estatal, sabes que antes o después cobrarás de la Administración, con tus consiguientes intereses, por lo que nunca perderás dinerito, sino todo lo contrario. Y la situación de RTVE es insostenible económicamente, con una deuda de más de 7.000 millones de euros y creciendo. Todo comenzó allá por 1982, cuando José María Calviño, insigne director general del Ente, decidió suprimir la subvención estatal y vivir únicamente de la publicidad. Uno más de los aciertos socialistas.
 
Desde ese año hasta ahora, el agujero económico sólo ha crecido desproporcionadamente y sin mesura alguna. No tiene límites. El Gobierno, desquiciado, traspasó a RTVE a la SEPI, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, es decir, un montón de técnicos encargados de cuadrar las cuentas. Y a su presidente sólo se le ha ocurrido que lo mejor para sanear los numeros rojos es reducir la plantilla en un 40%. Casi 4.000 personas a la calle, que no hacen falta, venga. Aunque casualmente no echarán a la manada de vagos que deambula por los pasillos de RTVE sin nada que hacer, leyendo el periódico y esperando que le digan dónde tiene que trabajar. No, no. Echarán a los eventuales y a los más jóvenes, a esa gente que da todo lo que tiene por hacerse un hueco, que suda tinta para demostrar su valor, y que contemplará como los dinosaurios se perpetuarán o, en su defecto, prejubilarán con honores, mientras a ellos no les dan una mala palmadita en la espalda.
 
Es el cuento de nunca acabar. Siempre que hay apuros de dinero, pagan los periodistas, la mano de obra barata. La gran vergüenza es que este gobierno progresista, de matrimonios gays y zapatillas para buscar piso, mira para otro lado cuando un bien esencial para una sociedad moderna, como es un medio de comunicación estatal bien vertebrado y con recursos, se desmembra por su incapacidad para la gestión. Maravilloso, Zapatero, maravilloso. Se nota que le da lo mismo que hablen un poco menos de él en la Primera. Total, ya tiene a su servicio a Cuatro, Telecinco, Canal Sur, la Sexta y CNN+. Una cadena más, una cadena menos… Cuando en una sociedad del siglo XXI, cuando en una "democracia avanzada" (ZP dixit) los periodistas malviven y se convierten en moneda de cambio de unos y otros, algo falla. Cuando un basurero cobra más que un licenciado en Periodismo, algo falla. Cuando un alto directivo gana millones al mes por rascarse la tripa y cuadrar informes con mentiras, mientras un redactor subsiste con 800 euros al mes, definitivamente algo falla.
 
Por si vale de algo, desde aquí muestro mi solidaridad con los compañeros de RTVE. Ellos no son el problema.

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