Dice la gente

Por decir, que no se diga, ¿verdad? Un día llegaron a decirme que habían visto al hijo de mi alcalde y a una amiga mia dándole al mambo en unas tuberías de hormigón en una obra. Y me aseguraron, otro día, que el librero de mi barrio se había ahorcado. Curiosamente al buen hombre le vieron el otro día paseando por la calle. Decir es gratis. Y desde la distancia, gratis total y con cupón de descuento para la próxima sandez. Por eso, una cosa es predicar, y otra dar trigo. Una cosa es lo que dicen y otra lo que son las cosas en sí. A las habladurías hay que darles su correspondiente valor. Y a las opiniones ajenas, respetarlas, como opiniones que son, pero nunca olvidar que son fruto de la subjetividad. Para opiniones, ya tengo yo la mia. Me basta y me sobra. Y ni una "Brunete mediática" es capaz de mover mis convicciones más profundas.

Esto solo es por si hay dudas de lo que creo. Yo creo que no.

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